01
Pocos hogares tienen testamento ante notario, y todavía menos en las localidades pequeñas.
Según un cálculo propio con los microdatos de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) 2024 del INEGI, en 74.2% de los hogares de personas de 50 años o más quien respondió declaró no haber hecho ningún arreglo para heredar. En 11.5% declaró tener sus arreglos en un testamento ante notario. Esa proporción disminuye con el tamaño de la localidad: es de 15.6% en las ciudades de 100 mil habitantes o más y de 4.5% en las localidades de menos de 2,500.
El INEGI no publica este indicador. La cifra resulta de procesar las respuestas de la encuesta, la única medición con método que se localizó sobre el tema. En su ronda de 2021, la proporción con testamento ante notario fue casi la misma: 11.8%.
02
En la empresa familiar, la intención de heredar va por delante del plan.
Cuando hay un negocio de por medio, la herencia incluye también la dirección. La encuesta STEP del Tec de Monterrey, levantada entre 2018 y 2019 con 74 empresas familiares mexicanas, encontró que 84% no tenía plan de sucesión y 64% no tenía planes de emergencia. El mismo reporte calcula en 88% la probabilidad de que el siguiente director sea de la familia, por encima del promedio latinoamericano de la misma encuesta, de 76%.
Los datos describen una expectativa extendida de relevo familiar y una planeación escasa para llevarlo a cabo. Si conviene entregar la dirección por parentesco es una cuestión distinta, la de qué pasa cuando el puesto se hereda sin competir.
03
Lo que no se previó se decide con prisa y con información incompleta.
Una medición anterior permite ver qué falta cuando el relevo llega sin aviso. En 2012, una encuesta de la UDLAP y PwC a 171 empresas familiares, más de la mitad de Puebla y casi todas con menos de 100 empleados, encontró que 67.7% no había previsto qué pasaría si su directivo clave moría o quedaba incapacitado. Entre las encuestas mexicanas localizadas, es la única que pregunta por la herencia misma. Su muestra no es nacional ni aleatoria, de modo que sus cifras indican la dirección del problema, pero no su magnitud en el país.
Sin esa previsión, las decisiones del relevo se concentran en el momento en que hacen falta: quién queda al frente, cómo se cubren los pagos de esa semana, qué se comunica a clientes y proveedores. Las toman quienes quedan, en días difíciles para la familia y con la información que alcancen a reunir.
Según la misma encuesta de 2012, esa información tampoco estaba lista: 82.4% de las empresas no se había valuado en los 12 meses anteriores, lo que dificulta repartir o vender una parte, y 64.8% no conocía las implicaciones fiscales de las herencias, materia que corresponde al contador de la familia. Cuando sólo quien dirigía sabía qué se le debe a cada proveedor y qué deben los clientes, esos saldos se reconstruyen con facturas, mensajes y lo que recuerde el equipo. Es la misma carencia de registros que se analiza en Separación de finanzas y registros contables en el negocio pequeño.
04
Heredar los bienes y heredar la dirección son dos decisiones distintas.
Una empresa puede tener varios herederos y una sola persona al frente.
Para los bienes, el instrumento es el testamento. Sus formas y requisitos varían de un estado a otro, y tiene un registro nacional de avisos y una campaña anual. Según la Secretaría de Gobernación, el Registro Nacional de Avisos de Testamento sumaba más de 7.5 millones de avisos a mediados de agosto de 2025, de los cuales la mitad se hizo durante la campaña «Septiembre, Mes del Testamento». La cifra es un conteo acumulado y no equivale a un porcentaje de la población: el registro conserva los avisos de personas ya fallecidas y cuenta por separado cada testamento de quien otorgó más de uno.
Para la dirección, el instrumento es el plan de sucesión, sobre el cual no hay estadística oficial en México. Lo que se conoce proviene de encuestas de universidades y firmas, cuyas cifras difieren porque varían la muestra, el año y lo que cada una cuenta como plan. La de la UDLAP y PwC registró 75.6% de empresas sin plan de sucesión en 2012; la STEP, la proporción citada antes. Con métodos distintos, ambas coinciden en que la mayoría de las empresas encuestadas no lo tenía. La STEP añade que 81% no tenía procesos para preparar a la generación siguiente.
Dejar heredado un negocio exige resolver ambas, y cada una puede recaer en una persona distinta. La de los bienes corresponde al notario, al abogado y al contador de la familia; la de la dirección se prepara con quien hoy dirige.
05
Lo que sólo sabe quien dirige se puede ordenar antes de ir al notario.
Una parte del relevo no pasa por la notaría: lo que sabe quien dirige sobre a quién se le vende y en qué condiciones, cómo se fijó cada precio, qué se acordó de palabra con cada proveedor y qué compromisos siguen abiertos. Esa información puede ordenarse y ponerse por escrito; lo que en ella tenga efectos legales o fiscales lo revisan el abogado y el contador de la familia.
Su utilidad no depende de quién asuma la dirección, sea un familiar, un socio o una persona externa, porque cualquiera necesitará la misma información. A los herederos les permite conocer los compromisos del negocio que reciben, y hace falta aun sin relevo, si quien está al frente debe ausentarse. El uso que le da quien recibe el negocio se trata en El primer año al frente de un negocio heredado.
Ordenada de antemano, esa información permite que las dos decisiones, la de los bienes y la de la dirección, se tomen con el negocio completo a la vista y no en los días que siguen a una ausencia imprevista.



