Para la empresa pequeña o mediana, el efecto del tratado es sobre todo indirecto: depende más de los cambios en su cliente que del arancel que pagaría ella misma.
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La exportación manufacturera mexicana se concentra en pocas empresas grandes.
El Perfil de las Empresas Manufactureras de Exportación (PEME) cruza los registros de aduanas con los censos y las encuestas del INEGI. Según su síntesis metodológica de 2025, con cifras preliminares de 2023, exportaron 5,800 manufactureras. De ellas, 13.7% tenía de 1 a 50 personas y 35.9% de 51 a 250, y entre las dos aportaron 4.4% del valor exportado (cálculo propio). Las de más de 500 personas eran menos de un tercio de las exportadoras y aportaron 90.6%.
Manufactureras exportadoras y valor exportado por tamaño de empresa
Porcentaje del total, por número de personas ocupadas, 2023 (cifras preliminares)
Empresas exportadorasValor exportado
La cifra publicada antes no es comparable. En una presentación de 2023 del INEGI, con cifras preliminares de 2022, el universo eran las 6,760 manufactureras que exportaron o importaron, y la cuenta sumaba exportación e importación. Con esa medida, las empresas de 1 a 50 personas eran 15.2% y las de 51 a 250, 37.9%; juntas movieron 6.7% del valor de ese comercio y las de más de 500 personas, 87.0%. El paso de 6.7% a 4.4% no indica una pérdida de participación de las empresas pequeñas y medianas, porque la medición de 2023 cuenta sólo lo exportado. Esa misma presentación registra que las 100 mayores exportadoras generaron la mitad de lo exportado por la manufactura en 2022.
Con una medida constante, el valor exportado, la proporción varía poco. Según una presentación anterior del INEGI, de 2016 a 2020 las pequeñas aportaron 1% del valor exportado por la manufactura cada año y las medianas, entre 4% y 5%. En 2023, las de 11 a 50 personas aportaron 0.5% y las de 51 a 250, 3.9% (cálculo propio).
En la comparación internacional, la proporción mexicana es baja. En la base de comercio por características de empresa de la OCDE, las manufactureras mexicanas de menos de 250 personas aportaron 5.2% de lo exportado por la manufactura en 2015, el último año con datos de México (cálculo propio). En Estados Unidos, la proporción fue de 13.9% en 2023; en Canadá, de 29.7% en 2024. Los años no coinciden, pero la distancia es amplia. La brecha entre empresas medianas y grandes dentro de la manufactura mexicana se analiza en La manufactura en México: número de negocios y valor agregado.

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Los proveedores en México ponen unos 15 de cada 100 pesos de la manufactura que exporta.
Buena parte de lo que la manufactura de exportación compra en México pasa por la industria automotriz.
El INEGI mide la proveeduría en el valor agregado de exportación de la manufactura global. En 2024, de cada 100 pesos que produjo esa manufactura, unos 15 fueron insumos comprados en México y unos 56 insumos importados (cálculo propio). Las cifras revisadas que el INEGI publicó en agosto de 2026 dan casi lo mismo, según el semáforo de México, ¿cómo vamos?
Ese canal está concentrado. Según el INEGI, en 2024 la fabricación de automóviles y camiones hizo 27.7% de las compras nacionales de la manufactura global, y la de autopartes, 14.8%.
La medición directa más reciente de la participación de las empresas pequeñas y medianas en estas cadenas tiene casi una década. En la ENAPROCE 2018 del INEGI, la encuesta nacional sobre productividad y competitividad de las micro, pequeñas y medianas empresas, con datos de 2016 y 2017, 95.4% dijo no participar en cadenas globales de valor, las redes de producción repartidas entre países. La razón más citada, por 34.8%, fue no tener información sobre cómo hacerlo. La información no es la única barrera. Con plantas mexicanas de 1994 a 2002, Iacovone, Javorcik, Keller y Tybout (2015) encontraron que Walmart de México dejó entrar a los proveedores de productos más atractivos, bajo presión constante en precio y calidad, y dejó fuera a los demás.
Con registros del SAT y del IMSS, el Banco de México calculó que 27.8% del empleo formal estaba en empresas que exportaron a EUA entre agosto de 2023 y julio de 2024. La cifra no cuenta a sus proveedores.
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El T-MEC sigue vigente, y cumplir sus reglas de origen evita el arancel de 10%.
El 1 de julio de 2026, la Oficina del Representante Comercial de EUA informó que su país no aceptó renovar el tratado en su forma actual y que el acuerdo sigue en vigor. Sin esa renovación, el T-MEC pasa a revisiones anuales y vence el 1 de julio de 2036 si no se extiende antes, según el aviso de esa oficina en el Federal Register del 5 de octubre de 2026. En el mismo aviso, la oficina abrió una consulta pública para la revisión de 2027, con comentarios hasta el 12 de enero de 2027.
Desde el 24 de julio de 2026 rige un arancel, anunciado por la misma oficina, de 10% para un grupo de economías que incluye a México. Quedan exentos los bienes que entran libres de arancel por el T-MEC, según los despachos Holland & Knight y Baker Donelson. En su reporte regional de abril a junio de 2026, el Banco de México escribió que las exportaciones que cumplen el tratado "mantienen un trato preferencial".
El acero, el aluminio y los automóviles siguen con aranceles sectoriales que el tratado no elimina. En ese reporte, fabricantes de electrodomésticos refirieron afectaciones por los aranceles al acero y al aluminio "aplicados a las partes de estos productos que no cumplen con los criterios de contenido regional".
Crecimiento de las exportaciones manufactureras y de las importaciones intermedias
Variación anual en dólares, enero a agosto de 2026 (cifras oportunas)
Según la balanza comercial del INEGI, de enero a agosto de 2026 las exportaciones manufactureras no automotrices crecieron 45.0% y las automotrices, 0.8%. En el mismo periodo, las importaciones de bienes intermedios no petroleros subieron 33.9%. La coincidencia sugiere que el aumento se apoya más en insumos importados que en proveedores nacionales nuevos, aunque los datos agregados no permiten comprobarlo.
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Para entrar sin arancel, el exportador tiene que demostrar de dónde vienen sus insumos.
Antes de 2025, cerca de la mitad de lo que EUA le compraba a México no reclamaba la preferencia del tratado, según un análisis de 2026 de Martínez García y Mau, de la Fed de Dallas. Con un arancel ordinario bajo, el costo del trámite superaba el beneficio. Cuando los aranceles de 2025 encarecieron quedarse fuera, el uso subió: el Penn Wharton Budget Model calcula que en agosto de 2026 el 81.4% de las importaciones de EUA desde Canadá y México reclamaba la exención.
La Fed de Dallas enumera lo que cuesta calificar: certificar el origen, documentarlo, pasar auditorías y conservar registros. Como la elegibilidad se revisa producto por producto, la exportadora necesita saber de dónde viene cada insumo, también el que le vende un proveedor nacional. Ninguna fuente mide ese costo por tamaño de empresa en México. Es probable, sin embargo, que una parte sea fija, es decir, que no cambie con el volumen del pedido; de ser así, pesaría proporcionalmente más en los proveedores pequeños.
Subir el contenido regional en la revisión tampoco asegura más pedidos al proveedor local. Con un modelo calibrado para la industria automotriz de Norteamérica, Head, Mayer y Melitz (2024) encontraron que las reglas de origen funcionan como una curva de Laffer. Hasta cierto umbral elevan las compras de partes en la región; por encima, las reducen, porque a las armadoras les sale más barato pagar el arancel que cumplir.

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La evidencia de otros episodios indica que la incertidumbre comercial pesa más sobre quien todavía no exporta.
En el mismo reporte, el Banco de México advirtió que la decisión de EUA de activar las revisiones anuales "prolongó la incertidumbre" y "podría incidir en las decisiones de inversión". Un año antes, según su reporte regional de abril a junio de 2025, su encuesta a establecimientos de más de 100 trabajadores ya mostraba un freno: la proporción que dijo que la relocalización de empresas hacia México aumentó su producción, ventas o inversión bajó de 11.9% entre julio de 2023 y junio de 2024 a 6.4% en los doce meses siguientes.
La literatura de comercio internacional atribuye ese efecto a los costos de entrada: abrir un mercado exige gastos que no se recuperan si las reglas cambian. Handley y Limão (2017) estimaron que la menor amenaza de una guerra comercial explica más de un tercio del crecimiento de las exportaciones de China a EUA entre 2000 y 2005. En México, ante la competencia china de 1994 a 2004, fueron las plantas pequeñas las que se encogieron o salieron, según Iacovone, Rauch y Winters (2013).
El efecto de la revisión de 2026 en las empresas mexicanas pequeñas y medianas aún no se ha medido, y las cifras oficiales por tamaño más recientes son de 2023. Los datos disponibles indican que el comercio sigue usando el tratado, por los canales que ya existían. Lo que sugieren para un proveedor de insumos es que su lugar en esos canales depende de la actividad exportadora de su cliente y de su capacidad para documentar el origen de lo que vende.



