Las cifras vienen de la Encuesta Trimestral de Evaluación Coyuntural del Mercado Crediticio, que el Banco de México levantó entre el 29 de junio y el 5 de agosto de 2026 con las respuestas de 653 empresas. La encuesta deja fuera a los negocios de 10 empleados o menos. Mide cuántas empresas usaron cada fuente, no cuánto dinero aportó cada una: el banco puede prestar montos mayores y aun así llegar a menos empresas.
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El proveedor financia a más del doble de empresas que el banco.
Según Banxico, en el trimestre 60.9% de las empresas encuestadas se financió con proveedores y 24.5% con la banca comercial. Entre las de 11 a 100 empleados la distancia es parecida: 59.5% contra 22.7%. Las demás fuentes tienen un peso marginal; la banca de desarrollo, por ejemplo, llegó a 0.8% de las empresas.
Financiarse con el proveedor consiste en recibir hoy la mercancía o el servicio y pagarlo semanas después. No media un contrato de crédito, ni una solicitud, ni una tasa de interés explícita, y por eso con frecuencia no se registra como deuda. Desde el punto de vista contable lo es: el negocio debe una cantidad con fecha de vencimiento, y si el proveedor acorta el plazo o deja de surtir, el faltante aparece de inmediato en la caja.

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Pocas empresas piden crédito al banco, y el rechazo es la excepción.
En el crédito bancario, la misma encuesta registra poca demanda más que rechazo. En el trimestre, 82.1% de las empresas no solicitó crédito bancario nuevo y sólo a 3.6% se lo negaron. Entre las que no usaron crédito nuevo, las limitantes más mencionadas fueron la situación económica general (62.6%) y las tasas de interés (55.6%).
La Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (ENAFIN) 2024 del INEGI, que cubre empresas de 6 o más personas en localidades de 50 mil habitantes o más, llega a un resultado parecido por otra vía. La mitad de esas empresas (50.0%) nunca ha pedido un crédito desde que abrió, y de los créditos que se solicitaron entre 2022 y 2024 se aprobó 93.7%. Contada por empresa, la cifra es menos favorable: a 17.1% de las que pidieron le rechazaron al menos una solicitud. De ellas, a 21.9% no le dieron ninguna razón y a 21.6% le faltaron garantías o aval.
Para buena parte de las empresas, el freno está antes de la ventanilla, en la decisión de no pedir. El reporte de resultados de la ENAFIN no publica por qué la mitad nunca lo ha intentado.
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Las empresas mexicanas pagan su inversión con recursos propios mucho más que las de América Latina.
El financiamiento propio predomina también en la inversión. Las Enterprise Surveys del Banco Mundial de 2023, aplicadas a empresas formales de 5 o más empleados, muestran que las empresas mexicanas pagaron con recursos propios 79.3% de su inversión en activo fijo (maquinaria, equipo o inmuebles) y apenas 4.7% con préstamos bancarios. En el promedio de América Latina y el Caribe, las proporciones fueron 58.1% y 25.5%.
Cuando la inversión y la operación salen de la misma caja, el flujo de efectivo cumple dos funciones: paga la nómina y la renta del mes, y también compra el equipo nuevo. En la operación diaria, el crédito de proveedores contribuye a que esa caja alcance, porque el negocio vende mercancía que todavía no ha pagado.
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Casi tres de cada cuatro empresas también le dan crédito a sus clientes.
Cuando un cliente paga tarde, el negocio pone efectivo propio o le paga tarde a su proveedor.

El cuadro de resultados de Banxico muestra el otro extremo de la cadena. En el segundo trimestre de 2026, 73.6% de las empresas encuestadas dio financiamiento a sus clientes, con un plazo promedio de 51 días. Muchas empresas son, a la vez, deudoras de quien les vende y acreedoras de quien les compra.
De esa doble posición depende el flujo de efectivo. Un negocio que paga a sus proveedores en menos días de los que tarda en cobrar cubre la diferencia con dinero propio; uno que cobra antes de pagar recibe del proveedor el financiamiento de una parte de la operación. Un retraso de un cliente altera ese balance y deja dos salidas: poner efectivo del negocio o pagar tarde al siguiente eslabón.
Una encuesta de 2026 de Atradius, aseguradora de crédito comercial, describe esa propagación. Entre las empresas mexicanas que respondieron, en promedio una de cada cinco facturas entre empresas estaba vencida, cerca de siete de cada diez tenían clientes que les pagaban tarde y 32% dijo que eso la llevaba a retrasar pagos a sus proveedores. La encuesta tiene dos limitaciones: son 212 entrevistas hechas por un panel de internet, y quien la publica vende seguros contra ese mismo riesgo.
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Las cuentas por cobrar y por pagar muestran de cuánto crédito ajeno depende el negocio.
Las cuentas por pagar a proveedores son el crédito que el negocio recibe; las cuentas por cobrar a clientes, el que otorga. Vistas juntas y con sus plazos, indican qué parte del capital de trabajo, el dinero que financia la operación corriente, pone el proveedor y qué parte pone el dueño, y cuánto se resiente la caja si un cliente se atrasa o un proveedor acorta el plazo. Un banco revisa esa información antes de prestar. En el crédito entre empresas, el cálculo queda a cargo del propio negocio.
Ese cálculo supone registros, que muchos negocios no llevan. Según los Censos Económicos 2019 del INEGI, que a diferencia de la encuesta de Banxico incluyen a los negocios más chicos, 46.5% de los establecimientos no llevaba ningún registro contable en 2018; el dato se analiza en Separación de finanzas y registros contables en el negocio pequeño. Sin registros, las facturas por cobrar y por pagar existen igual, pero el saldo entre unas y otras se conoce cuando falta efectivo. Ocurre lo mismo cuando el negocio cambia de manos y sólo quien lo dirigía sabía qué se le debía a cada proveedor, el caso que trata Testamento y sucesión en la dirección del negocio familiar.
El crédito de proveedores llega sin trámite y en proporción a cada compra. Su costo es la dependencia de que toda la cadena siga pagando a tiempo. La encuesta del tercer trimestre, que Banxico publica el 19 de noviembre de 2026, mostrará si continúa la baja en la proporción de empresas que se financia con sus proveedores, que pasó de 64.3% en el primer trimestre a 60.9% en el segundo.



