La jornada ordinaria es el máximo de horas semanales que se cubren con el salario normal; las que la exceden son horas extra y se pagan con un recargo. La reforma reduce ese máximo por escalones.
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La ley ya cambió, y el tope baja dos horas cada 1 de enero hasta llegar a 40 en 2030.

El decreto que reforma el artículo 123 de la Constitución se publicó el 3 de marzo de 2026. La reforma a la Ley Federal del Trabajo, aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputados, entró en vigor el 1 de mayo de 2026. La entrada en vigor no implica que ya rijan las 40 horas: los artículos transitorios fijan 48 horas para 2026, 46 para 2027, 44 para 2028, 42 para 2029 y 40 para 2030, y prohíben que la reducción baje sueldos o prestaciones. El calendario es el mismo para cualquier tamaño de empresa.
La reforma añade una obligación: el artículo 132 exige registrar de manera electrónica la hora de entrada y de salida de cada persona, con multas de 250 a 5,000 UMA (Unidad de Medida y Actualización, la referencia en pesos para multas y obligaciones legales), y deja a la Secretaría del Trabajo (STPS) fijar a quién aplica y con qué excepciones, en reglas que deben regir desde el 1 de enero de 2027. Al 22 de octubre de 2026 esas reglas no aparecían en el Diario Oficial de la Federación.
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Casi uno de cada cuatro ocupados trabajaba más de 48 horas antes del primer recorte.
Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, entre abril y junio de 2026 la población ocupada trabajó en promedio 41.5 horas a la semana. El promedio oculta la distribución: en el mismo trimestre, 23.2% de los ocupados, unos 13.9 millones de personas, trabajó más de 48 horas.
La proporción de jornadas de más de 48 horas ya descendía antes de la reforma: era de 27.4% en el segundo trimestre de 2015, según el boletín de la ENOE de ese año, aunque la encuesta cambió de diseño en 2020 y la comparación sólo indica una tendencia.
03
En los micronegocios, las jornadas de más de 48 horas son más frecuentes que en las empresas grandes.
Antes del primer recorte, las jornadas por encima del tope legal eran más frecuentes en los micronegocios que en los establecimientos grandes.
El INEGI no publica las horas trabajadas según el tamaño del negocio. Para estimarlas se cruzaron los microdatos de la ENOE del segundo trimestre de 2026, sólo con los empleados que reciben un pago, que son a quienes aplica el límite legal. Es un cálculo propio, no una cifra oficial.
En ese cruce, la proporción de empleados que trabajó más de 40 horas en el segundo trimestre de 2026 era casi igual en los micronegocios (64.4%) que en los establecimientos grandes (63.6%). La diferencia aparece en el extremo superior: en el mismo cálculo, 30.5% de los empleados de micronegocios pasó de 48 horas, contra 18.4% en los grandes. El primer escalón ya alcanza a una proporción amplia: en ese trimestre, entre 44% y 52% de los empleados, según el tamaño del negocio, trabajaba más de las 46 horas que la ley fija para 2027.
La informalidad limita el alcance de la ley: según el mismo cruce, 87% de los empleados de micronegocios tenía un empleo informal en el segundo trimestre de 2026, contra 29% en los pequeños establecimientos y 3% en los grandes. El efecto pleno de la reforma recae en el pequeño establecimiento formal, donde, según el mismo cálculo, 3.48 millones de empleados formales trabajaban más de 40 horas en ese trimestre.

04
La reforma cambia más el costo de las horas de la 41 a la 48 que el número de horas permitidas.
Mientras baja la jornada ordinaria, sube el tope de horas extra pagadas al doble. Según el decreto de 2026, pasa de 9 a la semana en 2026 a 12 en 2030, y por encima caben hasta 4 horas semanales con 200% adicional. Sumadas todas las horas permitidas, el máximo legal pasa de 61 horas a la semana en 2026 a 56 en 2030; la segunda es la cifra que da la propia STPS. La jornada ordinaria baja ocho horas; el techo total, cinco.
Calendario de la reducción de la jornada en México, 2026 a 2030
Horas por semana: jornada ordinaria máxima y máximo legal con horas extra
Jornada ordinaria máximaMáximo con horas extra
Lo que cambia es el precio de las horas. Un empleado con sueldo fijo que sigue trabajando 48 horas conserva su sueldo por menos horas ordinarias, y las restantes se pagan dobles. Según un cálculo propio con las reglas de la reforma de 2026, sólo con el salario y sin cuotas ni prestaciones, el costo semanal de ese mismo horario sube 8.7% en 2027 y 40% en 2030. Si en vez de pagar extras el negocio recorta a 40 horas, cada hora ordinaria cuesta 20% más. Son cálculos aritméticos, no pronósticos, y no sustituyen el cálculo de cada caso con sus cuotas y prestaciones.

05
Las reducciones de jornada estudiadas desde 1982 subieron el costo de cada hora, con efectos reducidos sobre el empleo.
Salvo en el caso francés, las reducciones de jornada estudiadas no redujeron el empleo.
Los estudios de las reducciones legales de jornada comparan a los trabajadores afectados con otros que no lo fueron, y cubren reformas desde 1982. Todas fueron de entre una y cuatro horas; la mexicana es de ocho, el doble de la mayor. En Quebec, el paso de 44 a 40 horas entre 1997 y 2000 redujo 20% las horas trabajadas por encima de 40 y no aumentó el empleo, según Skuterud (2007). En Chile, el recorte de 48 a 45 horas de 2005 no cambió las entradas y salidas del empleo y subió el salario por hora, según Sánchez (2013).
Esos estudios dan poco apoyo a la idea de repartir el trabajo para crear empleo, y tampoco muestran pérdidas de empleo, salvo en un caso. En Brasil, el paso de 48 a 44 horas de 1988 no tuvo efecto negativo, según Gonzaga, Menezes-Filho y Camargo (2003), aunque sólo se midió el primer año. En Portugal, el de 44 a 40 horas de 1996 tuvo un efecto positivo que vino de una menor destrucción de puestos, según Raposo y van Ours (2010). La excepción es Francia en 1982: el recorte de 40 a 39 horas coincidió con un alza de 5% al salario mínimo, y quienes trabajaban 40 horas o más tuvieron entre 2% y 4% más probabilidad de perder el empleo, según Crépon y Kramarz (2002). México también combina menos horas con un salario mínimo que ha subido con fuerza en los últimos años, y ningún estudio ha medido esa combinación en el país.
Reducciones legales de la jornada estudiadas y la de México
Jornada semanal legal antes y después de cada reforma, en horas
AntesDespués
En los efectos sobre los trabajadores, la evidencia es más favorable. Lepinteur (2019) encontró que las reducciones de Portugal y Francia elevaron la satisfacción con el trabajo y con el tiempo libre. Las horas largas también rinden menos: en un centro de llamadas, la productividad bajó conforme aumentaban las horas trabajadas, y los autores lo atribuyen al cansancio, según Collewet y Sauermann (2017). Parte del costo podría recuperarse con una mayor productividad en las horas restantes, algo que sólo puede verificarse con mediciones propias, como se expone en Separación de finanzas y registros contables en el negocio pequeño.
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La informalidad y las reglas del registro son lo que ningún estudio responde todavía.
Ninguno de los estudios revisados mide si una reducción de jornada desplaza trabajo hacia la informalidad, y en México la tasa de informalidad laboral fue de 55.1% en el segundo trimestre de 2026, según el INEGI, como se expone en Trámites y formalización de los negocios informales. Ese efecto no está probado ni descartado.
La otra incógnita es de calendario. De las reglas del registro electrónico depende si un negocio de pocas personas tendrá que anotar la entrada y la salida de su equipo desde 2027 o varios años después.



